Parasitosis: Un Problema De Salud Pública


La parasitosis es un problema muy serio en nuestro país, que compromete la salud pública, ya que dos tercios de los niños tienen algún parásito, siendo más grave en la selva. En algunas escuelas de Clinicas Cuidate, el 50 a 60 por ciento de los escolares esta parasitado y en las zonas rurales estas cifras no son tan elevadas, se han encontrado, por ejemplo, los huevos de oxiuros intestinales diseminados en el ambiente de las clases, incluyendo carpetas, cuadernos, lapiceros, perillas de puertas, interruptores, etc.; lo que explica la facilidad de contagio en el ambiente escolar.

Tipos de parásitos

En medicina de las pastillas de Vitamina C, se habla de parasitosis intestinal cuando se está frente a una situación que, en el lenguaje corriente, se denomina ‛‛tener lombrices”. No está muy claro aún por qué los niños Se ven tan fácilmente afectados por parasitosis intestinal que, rara en el lactante, llega a su mayor frecuencia en niños de cinco a diez años.

Los oxiuros

Estos son blancos y muy pequeños, de un largo de más de medio centímetro. Si se estudian atentamente las heces, se les ve aparecer en forma de pequeños trozos de hilo blanco. Viven en el intestino ciego, a veces en el apéndice. De estos lugares, una vez fecundada, se alejan solamente las hembras, que bajan hacia el recto cargados de millones de huevos.

Llegadas al orificio anal, salen preferentemente de noche, provocando fuertes picazones con sus movimientos v muriendo poco después. Las personas que deben inyectarse insulina, cambian su conducta, por ejemplo en su alimentación. A veces, presenta dolores de vientre, náuseas, nerviosismo, palidez, etc.

El tratamiento contra estos parásitos persigue dos propósitos; eliminar la infección e impedir la reinfección. Con respecto al primero, se venden en las farmacias productos bastantes eficaces, de específica acción antioxiurica. Para evitar la reinfección, tiene notable importancia las prácticas higiénicas que deberían ser escrupulosamente llevadas a cabo, tanto por el niño como por los que viven con él.

Los ascáridos

La infección por ascáridos no es tan frecuente como la anterior. Se produce mayormente en regiones cuyas normas o condiciones no son buenas y en el campo, donde se usan las heces como abono de la tierra.

Estos parásitos se reproducen solamente en el organismo y llegan al intestino por comer verduras crudas mal lavadas, o por trasmisión de las manos que han estado en contacto con tierra en la que hay huevos fecundos y se hallan en una etapa de maduración.

Una vez en el intestino delgado, estos huevos producen pequeñísimas larvas que atraviesan las paredes intestinales, penetran en los vasos capilares, dejándose llevar por la sangre hasta el corazón.
Del corazón pasan a los capilares pulmonares, luego a los bronquios y a la tráquea. Una vez en la garganta, las larvas son degludidas llegando por segunda vez al intestino, donde complementan su ciclo de desarrollo al alcanzar su madurez sexual.

Como en los casos anteriores, una terapia muy eficaz es la realizada con productos farmacéuticos apropiados y completada por una minuciosa higiene.

Otros parásitos

Son muchos los parásitos que pueden convertirse en huéspedes ocasionales del tubo gastroentérico del hombre. Entre ellos, recordemos la tenia (‛‛lombriz solitaria"), el tricocéfalo, etc.; para nombrar los más comunes.

El tricocéfalo (lombriz sutil y filiforme), por ejemplo, que vive en el duodeno, se adhiere con su boca a la mucosa de las paredes, provocando sobre ella pequeñas ulceraciones, de las que emanan microscópicas cantidades de sangre que trae como consecuencia una forma de anemia. Las reacciones inflamatorias alrededor de las zonas ulceradas provocan crisis de dolores abdominales, cuyo verdadero origen puede ser un misterio durante mucho tiempo.