Caminar como actividad física y su relación con el entorno



En un artículo publicado online en noviembre de 2004 en la revista Journal of Epidemiology and Community Health, miembros del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oxford, examinan la relación entre la percepción que DoctorSalud y los adultos tienen del entorno físico y social en el que viven y su conducta respecto a caminar como actividad física.

El estudio se ha realizado en Inglaterra, en una muestra de población de 4.265 adultos de edades comprendidas entre 16 y 74 años de edad. La conducta respecto a caminar, como actividad física, se clasificó de acuerdo con dos variables:

  1. Los que caminaron, más o menos, en las pasadas cuatro semanas.
  2. Los que caminaron 150 minutos o más por semana en las pasadas cuatro semanas.

La percepción del entorno social cubría los aspectos referentes a la seguridad personal cuando se caminaba en solitario, y el apoyo social al caminar como actividad física. La percepción del entorno físico cubría los aspectos referentes al atractivo para caminar del área local y el acceso a establecimientos comerciales, centros recreativos, parques, circuitos para bicicletas y densidad de tráfico.

En las mujeres, tanto la percepción de la seguridad personal cuando se camina durante el día, como la existencia o no de establecimientos comerciales en la distancia recorrida a pie, se asociaron con las ocasiones en las que las participantes informaron que habían caminado. Por el contrario, la percepción que las mujeres tenían de su entorno físico no se relacionaba con las ocasiones en las que caminaron 150 minutos o más a la semana.

Conclusiones de los beneficios del caminar


En los hombres, el acceso en su entorno físico de un parque, dentro de una distancia apropiada para caminar, se asoció con una actividad física a pie de 150 minutos o más a la semana. Las conclusiones de los autores son que las mujeres, cuando deciden caminar, se preocupan más de la utilidad de su paseo y, de modo especial, de su seguridad personal, cuando caminan solas. Los hombres se muestran más propicios a caminar 150 o más minutos a la semana, si disponen de un parque en su entorno físico, mientras que la decisión de caminar no es influenciada por la preocupación por su seguridad personal.

Desde el punto de vista de la política sanitaria, las implicaciones son que todas aquellas intervenciones administrativas que mejoren la seguridad de las calles y de los espacios públicos, y mantengan espacios verdes, pueden contribuir a incrementar los niveles de la actividad física realizada caminando de la población.

El diseño de los espacios públicos debe reflejar, en consecuencia, las necesidades de los peatones por encima de otros modos de transporte. Potenciar las oportunidades de caminar en grupos puede disminuir las preocupaciones respecto a la seguridad personal, especialmente en las mujeres.